Aguas cristalinas, piedras milenarias y una exuberante vegetación nos sorprenden nada más llegar a uno de esos lugares con encanto que atesora la provincia de Cádiz, una de sus poblaciones más bellas y conocidas, Vejer de la Frontera.

De nombre Santa Lucía, esta pequeña y acogedora pedanía vejeriega (se localiza a 4 kilómetros de la localidad) guarda en su interior una de las grandes joyas de la época romana, su acueducto; construcción que desde hace siglos ‘bombea’ esa rica sabia que alimenta a este paisaje de agua.

Corazón de un entorno declarado monumento natural, el acueducto de Santa Lucía se nos muestra a lo largo de un pequeño sendero (dificultad baja) que se antoja un verdadero regalo para los sentidos.

Camino que, poco a poco, nos descubre esos molinos de agua (Santa Lucía, Hoyo, Batán, Garrobo y Miraflores) que, allá por el siglo XV, nutrieron a Vejer y la comarca de La Janda de excelente harina de trigo.

Aún hoy, el agua procedente del manantial de La Muela, riega las ricas huertas de Santa Lucía, que nos ofrecen verduras y frutas de sabores y texturas sublimes, ideales para culminar una visita que, os lo aseguramos, no os defraudará.