Si pasas por las costa de Huelva o Cádiz y te apetece probar sus productos más exquisitos, recuerda este nombre, calamar de potera. De exquisito sabor y textura característica, se diferencia del resto porque son capturados de uno en uno, con anzuelo, lo que hace que lleguen vivos a la embarcación, limpios y conserven en perfecto estado todas sus características. Algo que no sucede con los que son capturados por la modalidad de arrastre.

El nombre de potera lo recibe del plomo que, con figura de pez, se emplea para su captura, que se produce al quedar atrapados por los alfileres que se localizan en la parte de abajo. Las principales zonas de captura en la costa gaditana se localizan en las aguas de La Janda y el Campo de Gibraltar (Zahara de los Atunes, Barbate, Tarifa y Conil); mientras que en Huelva se captura a lo largo y ancho de su litoral, por donde se desplazan en grupo, ya que son muy gregario.

De color rojizo y recubierto por una especie de mucosidad, lo que hace que sea muy resbaladizo, se trata de un producto con muy bajo contenido en calorías y alto en proteínas, siendo una gran fuente de vitaminas A y B y minerales.

Producto muy apreciado, lo puedes encontrar en las Plazas de Abastos del litoral y, por su puesto, en todos esos bares y restaurantes onubenses y gaditanos con ADN marinero.

Elaboración

Con el calamar de potera, al igual que ocurre con el atún rojo de almadraba o las exquisitas gambas de Huelva, se cumple esa máxima de que cuanto menos lo toquemos y elaboremos, mejor está. De ahí que su presentación más habitual sea a la plancha y con una salsa, opcional, de aceite de oliva, ajo y perejil. No obstante, el calamar de potera, producto de gran versatilidad, también se elabora con arroz, en su tinta… De lo que no cabe la menor duda es que estamos ante uno de los bocados más preciados de los cocineros y de los amantes de los productos que dejan una huella imborrable en el paladar.
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